Salud Celular

El servicio

Cómo es una sesión

Las sesiones en avenida de Mistral, 40, son solo con cita previa y la aplicación dura unos ocho minutos. Lo que sigue describe la visita entera, de la reserva a la salida, incluidas las razones para no reservar.

La reserva

Las sesiones son solo con cita previa. No hay atención de paso: cada visita ocupa una franja reservada de antemano, y el equipo está disponible durante esa franja y no fuera de ella. Presentarse sin haber concertado hora no sirve de nada.

Una visita de principio a fin, y la duración real del programa Línea de tiempo de una visita —reserva, llegada, conversación previa con las contraindicaciones, aplicación sobre la esterilla con la ropa puesta y fin—, en la que la fila superior marca solo el orden de los pasos y no está a escala, mientras que debajo un eje de minutos sí a escala sitúa el modo de intensidad constante en ocho minutos y los programas de intensidad creciente entre ocho y veinte, de manera que el programa ocupa solo un tramo corto de la visita. la reserva la llegada la conversación previa la aplicación el fin solo con cita previa, por teléfono o por escrito. Ya se preguntan las dos contraindicaciones av. de Mistral, 40 sin preparación: ni ayuno, ni informes, ni ropa de recambio se repasan en voz alta las dos contraindicaciones: implante activo y trasplante con inmunosupresores; y se explica qué es el aparato y qué no es se tumba vestido sobre la esterilla; se incorpora, se calza y se marcha sin reposo ni pauta posterior la ropa se queda puesta de antemano aquí se va casi todo el margen y una primera cita ocupa más el programa los tramos de arriba no están a escala duración del programa, a escala intensidad constante intensidad creciente el modo nocturno, de varias horas, no se usa en sesión presencial 8 min 8–20 min 0 4 8 12 16 20 min
Una visita completa: la aplicación es la parte corta.

La reserva se cierra por escrito o por teléfono, con día y hora concretos. En ese momento se plantean dos preguntas que conviene resolver antes de desplazarse: si hay algún implante médico activo y si hay un trasplante con tratamiento inmunosupresor. Son las dos contraindicaciones declaradas por el fabricante y se detallan al final de esta página. Si alguna de las dos aplica, la respuesta correcta es no reservar.

La llegada a avenida de Mistral, 40

La dirección está en el barrio de Sant Antoni, en el Eixample de Barcelona. La avenida es fácil de identificar porque rompe en diagonal la retícula del ensanche y tiene un paseo central peatonal. Las indicaciones concretas de portal, y la parada de metro más próxima, se confirman al reservar.

No hace falta ninguna preparación previa. No hay que venir en ayunas, ni traer informes, ni suspender nada, ni traer ropa de recambio. Este último punto tiene una explicación física y se aborda más abajo: la ropa se queda puesta.

La conversación previa

Antes de la aplicación hay una conversación breve. Sirve para tres cosas: repasar las contraindicaciones en voz alta, describir qué es el aparato y qué no es, y resolver dudas sobre el manejo del equipo.

Sobre lo que el aparato es, la referencia válida es el fabricante, no el establecimiento. La finalidad prevista que declara es «estimular el flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos pequeños y muy pequeños (microcirculación), y aliviar determinadas condiciones clínicas». El mismo fabricante describe la terapia PEMF como «un tratamiento coadyuvante» que «no puede sustituir a una terapia prescrita médicamente». Esa segunda frase es la más importante de esta página.

Salud Celular es distribuidor, no consulta médica. No diagnostica, no interpreta pruebas y no establece pautas. Las preguntas clínicas corresponden a un médico. La lista completa de indicaciones aprobadas y las tarifas están en la página del equipo.

El aplicador

El aplicador principal es una esterilla de cuerpo entero. Se extiende sobre una camilla y se conecta a la unidad de control, que es donde se selecciona el programa y donde corre el temporizador. La persona se tumba encima de la esterilla, vestida, en la postura que le resulte cómoda. Nada se sujeta al cuerpo, nada se coloca encima y nadie manipula a nadie en ningún momento.

No hay electrodos, ni gel conductor, ni adhesivos, ni ninguna necesidad de contacto con la piel. La razón es física. Un campo magnético solo se desvía de forma apreciable al atravesar materiales magnéticos, y ni la ropa ni los tejidos del cuerpo lo son: el algodón, el poliéster, la piel, la grasa, el músculo y el hueso se comportan, a estos efectos, prácticamente como el aire. El campo los atraviesa sin detenerse en la superficie.

De ahí que la ropa se quede puesta: quitarla no cambiaría nada, porque la piel tampoco es una barrera. Como mucho se retiran el calzado y el abrigo, por comodidad. La excepción son los metales y los dispositivos implantados, que sí interactúan con un campo magnético; por eso las contraindicaciones se repasan al reservar y otra vez antes de empezar.

Por qué la ropa se queda puesta Corte esquemático de lo que hay entre el aplicador y el interior del cuerpo, en capas apiladas: la esterilla abajo, encima la ropa, y después la piel, la grasa, el músculo y el hueso. Seis líneas verticales rectas, con punta de flecha, atraviesan las seis capas de abajo arriba sin desviarse ni interrumpirse en ninguna frontera, porque ninguno de esos materiales es magnético y todos se comportan, a efectos del campo, prácticamente como el aire. La piel no funciona como barrera, de modo que quitarse la ropa no cambiaría nada. Al margen se indica la única excepción: los metales y los dispositivos implantados sí interactúan con un campo magnético, y por eso son motivo de contraindicación. Lo que el campo atraviesa entre la esterilla y el interior del cuerpo Esterilla · el aplicador Ropa · algodón, poliéster Piel Grasa Músculo Hueso el campo sigue de largo Ninguna de estas capas es magnética: el campo las atraviesa sin desviarse y la piel no actúa de barrera. Por eso la ropa se queda puesta. La excepción son los metales y los dispositivos implantados, que sí interactúan con un campo magnético.
Entre la esterilla y el interior del cuerpo no hay ninguna capa magnética: el campo las atraviesa todas sin desviarse.

Conviene decirlo de antemano, porque es la primera duda de casi todo el mundo. La palabra «sesión» hace pensar en una bata, una cabina y algo que se aplica sobre la piel. Aquí no hay nada de eso: la persona llega vestida, se tumba vestida y se marcha vestida.

La duración de la aplicación

El manual del fabricante describe tres modos de terapia de campo magnético: intensidad constante, de ocho minutos; programas de intensidad creciente, de entre ocho y veinte minutos; y un programa nocturno de varias horas, que no se emplea en sesión presencial. La duración queda fijada al seleccionar el modo. La unidad de control la cuenta y el programa se detiene solo: no hay que vigilar el reloj ni avisar de nada.

En cualquiera de los casos la aplicación es corta, y conviene saberlo de antemano. Lo que determina la duración real de la visita no es el programa, sino la conversación que lo rodea. Una primera cita ocupa bastante más que las siguientes, y casi todo ese margen se va en hablar, no en la esterilla.

Lo que se percibe durante la sesión

Prácticamente nada. Merece la pena decirlo sin rodeos, porque es la pregunta que más se repite y porque la respuesta honesta decepciona a quien esperaba otra cosa. La esterilla no calienta, no vibra, no produce hormigueo y no hace ruido. Durante la aplicación, la experiencia sensorial es la de estar tumbado en una camilla. La única señal de que el programa está en marcha es la pantalla de la unidad de control.

La ausencia de sensación no significa nada, ni a favor ni en contra. El campo no está diseñado para percibirse, igual que no se percibe la señal de un teléfono móvil. Quien busque una sensación como confirmación de algo no la va a encontrar en esta sesión, y tampoco tendría por qué buscarla: lo que se nota no es un indicador de nada.

Nada entra en el cuerpo

No hay agujas, ni inyecciones, ni sueros, ni cápsulas, ni cremas, ni nada que haya que tragar. La piel no se abre en ningún momento. Tampoco se administran ni se venden suplementos. La sesión consiste, en su totalidad, en permanecer tumbado sobre un aplicador conectado a la red eléctrica durante los minutos que dure el programa.

Al terminar

La persona se incorpora, se calza y se marcha. No hay reposo, ni vendaje, ni pauta posterior. La visita no obliga a reservar tiempo después ni a organizar el día a su alrededor.

La siguiente cita, si se quiere, se fija en ese momento o más adelante. La frecuencia de uso no es una decisión que corresponda tomar en el mostrador: el manual describe el manejo del equipo, y cualquier cuestión clínica es competencia de un médico.

Razones para no reservar

El fabricante declara dos contraindicaciones. Son motivo suficiente para no concertar una cita:

No son advertencias de letra pequeña. Si alguna de las dos situaciones concurre, no hay sesión, y decirlo al reservar ahorra el desplazamiento.

Hay una tercera razón, de otra naturaleza. Quien venga esperando una intervención sobre una enfermedad concreta debería hablar antes con su médico, que es quien conoce el caso. El fabricante sitúa la terapia PEMF como coadyuvante y no como sustituto de una terapia prescrita, y esa distinción se sostiene también dentro del local.

Lo que la investigación publicada ha examinado es una cuestión aparte, con sus poblaciones y sus diseños: voluntarios sanos, personas con diabetes, adultos con hipertensión y un trabajo preclínico que no se realizó en humanos. Los cuatro estudios, con su población y su diseño indicados, están en la página de evidencia.

Una sesión descrita con exactitud resulta menos atractiva que una descrita con adjetivos. También es la única manera de que alguien decida antes de venir, en lugar de descubrir tumbado en la camilla en qué consistía.

Salud Celular es distribuidor autorizado de BEMER, no una consulta médica. Esta página es divulgativa: no diagnostica, no prescribe y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. El fabricante describe la terapia PEMF como «un tratamiento coadyuvante» que «no puede sustituir a una terapia prescrita médicamente». Cualquier duda clínica corresponde a un médico.